Todos tenemos recuerdos escondidos, hay algunos que debemos desechar y otros atesorar. Aquellos que producen un buen estado de ánimo a tu vida son los que debes guardar en lo que he llamado «la caja de la felicidad».

Era uno de esos días que estaba organizando, recogiendo y empacando. Estaba un poco triste porque tenía que realizar una mudanza. Fue cuando encontré una caja llena de cartas y postales dirigidas a mí. Fueron escritas para todo tipo de ocasión: felicitaciones por mi cumpleaños, mi graduación, mi boda, cartas para mantener contacto y todo lo que te puedas imaginar.

Me senté por un rato para leer algunas y aprovechar para descansar. Me sorprendió lo poderoso que puede ser leer esas palabras. Era un momento que necesitaba. Al reflexionar y recordar momentos buenos, sentimientos mixtos pasaban por mi corazón. En aquel momento me di cuenta que muchas personas me quieren y piensan bien de mí.

Seguramente tú también tienes una caja de zapatos —o de lo que sea— llena de recuerdos y cartas que has querido guardar porque han sido escritas para ti con mucho amor. El problema es que están muy guardadas, tan guardadas que ni siquiera te acuerdas de ellas.

Es por eso que a partir de ese momento comencé a archivar las cartas y comentarios hacia mi persona como palabras de ánimo, bendiciones y felicitaciones.

Esta vez las organizo digitalmente y de vez en cuando las reviso y las leo. Recordé el sistema que utiliza John Maxwell: «estudia, colecciona y archiva». Inmediatamente lo puse en práctica. Es un hábito que me ha funcionado y te lo recomiendo.

  1. Archiva cada nota que te escriban.

    Estoy seguro que cada vez que cumples años te felicitan, ya sea por correo o por Facebook u otras redes sociales. Estas notas cópialas y guárdalas. Recuerda ponerle fecha y quién te escribió.

  2. Archivas las notas que encuentres en los libros y en el Internet.

    Quizás hay frases o comentarios, desde frases célebres hasta citas bíblicas, quizás no te las escriban a ti directamente pero de alguna forma tocan tu corazón. Estas notas también guárdalas y archívalas.

  3. Crea un sistema de archivos.

    Esta es la parte clave. La idea de esto es poder revisar las cartas con frecuencia. Por eso debes tener una forma de encontrarlas fácil. Puede ser en hojas o en tarjetas 5 x 7.

    La mejor manera para mí es tenerlo digital. Yo utilizo Evernote; me permite guardar, archivar y encontrar las notas con mucha facilidad. Además está disponible en todos mis dispositivos.

Ya tengo un año archivando las nuevas notas que me han escrito. Esto me ayuda a recodar aquellas personas que piensan bien de mí y quieren lo mejor para mí. Al mismo tiempo aprovecho para orar por esas personas y ser agradecido por ellos.

Además de estas notas capturo frases que llaman mi atención y versículos bíblicos que ayudan a moldear mi carácter. Me sirven para escribir estos artículos y al mismo tiempo, para ayudar y animar a otros.

Crea «tu caja de la felicidad», verás que saldrá luz que alegrará tu vida.

¿Tienes cajas con cartas guardadas? ¿Por qué no sacas un tiempo para leerlas y archivarlas?

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