Si queremos impactar la vida de las personas que nos rodean, debemos tomar la decisión de actuar y vivir nuestra vida de forma que otros quieran estar a nuestro lado.

Nuestro comportamiento afecta la vida de otros. Cómo nos desenvolvemos, lo que hacemos y lo que decimos, tienen un impacto positivo o negativo en los demás.

Mi lado oscuro

Durante mi adolescencia era de las personas que me trancaba en mi cuarto sin decir una palabra. A veces no tenía una razón específica, simplemente decidía estar incómodo o triste por cualquier situación. No veía esperanza en la vida y me quejaba por cualquier cosa.

Pero eso no fue solo en mi adolescencia. A veces llegaba a mi trabajo incómodo, mal humorado. Me concentraba en hacer mi trabajo y no mirar a nadie. Esto afectaba la relación con mis amigos y compañeros de trabajo, ni mencionar a mi mamá, quien era la que más sufría.

No me estaba dando cuenta que mi actitud era un repelente de personas. Estaba alejando a todos y mi persona se veía afectada.

Actuar de esta forma te lleva a varias cosas:

  • No disfrutas de la vida. Recuerdo cuando mis amigos me pasaban a buscar para salir. Por más que trataban de convencerme, me quedaba trancado y amargado. Por consiguiente quedaba solo y triste en mis pensamientos. Me perdía muchas oportunidades de pasar un momento agradable.
  • Las personas no quieren estar contigo. Cuando te la pasas quejando, las personas huyen de ti. No quieren escucharte. Se cansan de oír la misma «cantaleta». Esto afecta tu vida social y laboral.
  • Crea amargura en tu corazón. Comienzas a convertirte en una persona amargada quien ve todo negro y nada tiene sentido. Puedes ser sarcástico, mal hablado y decir palabras que pueden herir a otros.

Un vez mientras pasaba mi año de intercambio cultural, mi madre anfitriona me preguntó «¿Cómo quieres recordar este viaje, una experiencia llena de amarguras o un viaje de extraordinarias experiencias que nunca olvidarás?»

No quería ser recordado como una persona amarga y triste. Así que comencé a cambiar mi actitud y a restaurar mis relaciones. Me propuse ser una persona alegre y entusiasta.

Sé alegre, amable y bendice, ayuda a sanar tu alma y tener una buena relación con los demás. Tuitea esta frase!

Si te sientes identificado, quiero compartirte los pasos que yo tomé para ser una persona con buena actitud frente a la vida y, por lo tanto, feliz.

  1. Identifica y reconoce cuál es el problema.

    Darte cuenta del problema y reconocerlo te ayuda a crecer y madurar. Saber específicamente qué es lo que debes cambiar te ayuda a enfocarte y ser intencional en tomar una nueva actitud.

    Yo sabía que tenía un problema. Me amargaba sin razón, cualquier circunstancia me ponía incómodo, me quejaba de todo. Esto no le agrada a nadie. ¿Cuál es la actitud que no le agrada a los que te rodean?

  2. Cambia tu forma de pensar.

    Decide ser una persona con buen ánimo. Decide ser la persona con la cual a otros les gustaría estar. Tú puedes decir «soy una persona alegre, tengo buen ánimo y me propongo ser positivo frente a la vida.»

    Todo hábito comienza con una decisión. Toma el paso ahora de ser una persona agradable y de buena actitud.

  3. Sonríe y mantén una actitud de alegría.

    Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Filipenses 4:4 NVI

    En la Biblia, el apóstol Pablo nos recuerda que es importante estar alegre. Es contagioso, te ayuda ser más productivo, libera el estrés.

  4. Sé amable.

    Siempre utiliza las famosas palabras mágicas «gracias», «por favor», «permiso», «perdón», «lo siento». Las personas no tienen que verte como un «ogro».

    En la Biblia dice «Que tu amabilidad sea evidente a todos… » Filipenses 4:5 NVI

  5. Haz el esfuerzo de bendecir a los demás.

    Digo «haz el esfuerzo», porque para mí saludar y bendecir a otras personas resultaba difícil. A medida que lo practicas y va pasando el tiempo esto se convierte en una buena costumbre.

    La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra. Proverbios 12:25 NVI

No puedo decir que siempre he tenido esta actitud. Ha sido un proceso de cambios, de aprendizaje, de transformar mi mente y de asimilar lo que dice la Biblia sobre mi identidad y vivir bajo el fruto del Espíritu Santo. Pero al final del camino, vivir la vida desde la perspectiva de ser alegre, amable y bendecir a los demás ayuda a sanar tu alma y tener una buena relación con los demás.

«En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio». Gálatas 5:22-23

¿Qué otros pasos puedes tomar para tener una buena actitud y ser una persona con la que los demás quieran estar?

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