Para la mayoría de las personas las madres tienen un lugar especial en sus corazones. Es una de las personas más especiales sobre la tierra. Hoy tomo unos minutos para aprovechar y honrar a esas mujeres que, como mi mamá son especiales en mi vida.

Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.» Efesios 6:1-3 NVI

Honra a quien honor merece

«El Principio de Honor sostiene que: el reconocer correctamente quién es una determinada persona, nos dispone para darle el respeto que se merece y para recibir el don que esa persona es para nuestra vida». Danny Silk

El apóstol Pablo utilizó algunos versos como Romanos 13:7 y 1 Timoteo 5:18 para mostrar que debemos amar, honrar y respetar a nuestros líderes espirituales así como también mostrar fidelidad a nuestras autoridades civiles y aquellos que están trabajando para nuestro bienestar. Ellos merecen honor y recompensa.

Cabe utilizar estos mismos principios para recordar a las madres que aman a sus hijos; proveen para ellos, se sacrifican; les enseñan a hacer lo bueno y el valor de la vida; oran por ellos y los entrenan en los caminos del Señor. Ellas merecen nuestro honor, respeto y amor.

Mi mamá, mi héroe.

Mis padres fueron muy especiales para mí. Mi papá terminó su vida muy bien antes de morir, pero para que comprendas mejor mi vida tengo que contarte que tuve un padre semi ausente. Por lo tanto mi mamá tuvo que tomar las riendas de la casa para hacerse cargo de muchas cosas. Representó mucha carga para ella. Ella tuvo que superar muchos obstáculos y desafíos. Pero siempre la recuerdo presente a mi lado. Nunca me desamparó y nunca me dejó.

Siempre recuerdo su capacidad creativa de buscar de donde no hay. Mientras nuestra buena trabajadora nos decía con frecuencia «no hay nada qué comer», mi mamá inmediatamente buscaba, rebuscaba y terminaba preparando un delicioso manjar con lo poco que había.

Además, ella entrega todo por el bienestar de sus hijos y nietos; le gusta su casa limpia y en orden; cocina sin recetas y al ojo por ciento, pero es la mejor comida; es una artista innata, comenzó a indagar en la pintura y le encanta la música clásica y la ópera.

Puedo orgullosamente citar el proverbio:

«Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas.» Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza. ¡Sean reconocidos sus logros, públicamente alabadas sus obras! Proverbios 31:29-31

Como si fuera poco, condujo prácticamente a toda la familia a conocer sobre Cristo; se mantuvo orando persistentemente por mi papá por muchos años hasta que él se rindió a Cristo.

Ella me enseñó los caminos de la fe, siempre me aclaró mis dudas sobre las buenas prácticas y valores cristianos. Recuerdo que ella me decía que oraba por mi futura esposa, creo que Dios la escuchó. Hoy sigue orando siempre por toda su familia, puedo estar confiado que todavía sigue orando por mí; su mayor anhelo es ver a toda la familia siempre unida.

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Mientras más mejor.

Yo soy el último de cuatro hijos, nací 9 años después de mi hermano. Imagínate, soy como siempre me han llamado, «la ñapa». Puedo decir que también fui un bebé para mis hermanas (Tammy y Wendy) y algunas tías (como tía Rosalia) y aprovecho para honrarlas. Son mujeres ejemplares. Han sido piezas claves en mi formación y han estado conmigo en cada etapa de mi desarrollo. Podría decir que fueron la mano derecha de mi mamá. En verdad, ¡gracias!

Soy corto para expresarme oralmente, así que utilizo estos escritos para expresar mi gratitud y amor por ellas, es mi forma de honrarlas.

En este mes de las madres no desaproveches la oportunidad de honrar a quien honor merece: Tu madre especial.

¿Cómo puedes honrar a tu mamá continuamente y no sólo un día al año?

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