Nuestras expresiones externas, como la sonrisa, dicen mucho de nosotros. A veces podemos mostrar actitudes frente a otras personas que no revelan lo que está en nuestro interior y podemos pasar como personas «pesadas».

Una vez estaba parado en un fila para sacar un documento legal. La muchacha que me atendió me dijo: «¿Le pasa algo? Porque por su cara se ve muy triste». Además del estrés provocado por tener que sacar un documento en una oficina pública, no podía pensar si me pasaba algo. Mi cara estaba expresando algo que realmente no estaba en mi interior.

No es la primera vez que me pasa, buenos amigos me han dicho lo mismo. Cuando le comenté a Licelot, mi esposa, me dijo, «Tú tienes cara de pocos amigos, todo el mundo piensa que tú estás enojado». Al reflexionar sobre esto, desde entonces hago todo mi esfuerzo de modelar en mi cara (ya que no puedo cambiarla) una actitud alegre y que sea agradable para otros.

«Todo hombre es responsable por su cara, lo que usted es y lo que piensa se puede leer en su rostro» Abraham Lincoln

No se trata de ser hipócrita, simplemente de dar lo mejor de tí frente a otros. Antes creía que mi actitud de estar mal humorado y con el ceño fruncido, me harían ver más «cool». ¡Qué tonto! Era simplemente un acto de orgullo que repelía a las personas más que acercarlas.

Debes hacer el esfuerzo de que lo que ocurre a tu alrededor no te impida tener una buena actitud.

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Debes ser intencional en mostrar tu mejor sonrisa y actitud frente a otras personas, estos puntos te pueden ayudar cada día:

  1. Reconoce que es una opción.

    Eres tú quien toma la decisión de decidir «cómo será tu día». Entender que cuando decido mostrar un buen semblante y una buena actitud, la vida será mi mejor regalo para ti y para otros. Te da menos estrés y genera más energía.

  2. Que tus circunstancias no te lo impidan.

    Tú eres responsable de lo que llegas a ser, sin importar las circunstancia que te rodeen.

    Algo que debo mejorar es mi reacción a las circunstancias. Tendía a malhumorarme por cualquier cosa. Lo triste es que era la excusa para pasar el día entero así. Debes hacer el esfuerzo de que lo que ocurre a tu alrededor no te impida tener una buena actitud.

  3. No se trata de ti.

    No vivimos solos en el desierto. El éxito de la vida es poder bendecir a otros con los dones que Dios te ha dado. Es poder tocar la vida de otros. Piensa cómo puedes bendecir a los demás al ayudarles a hacer su vida mejor.

    Recientemente me mudé, algunos vecinos bajan por las escaleras y uno tiene que hacer el mayor esfuerzo para sacarles un «buenos días». Me veo reflejado en ellos y me digo «qué odiosos a veces podemos ser». No quiero ser así. Salgo cada mañana y cuando me encuentro con un vecino odioso trato de mostrar mi mejor sonrisa y un buen saludo, aunque tenga que esforzarme. Quizás el único gesto amable que recibirán en el día.

  4. Impacta la vida de otros.

    Si queremos impactar la vida de las personas que nos rodean, debemos tomar la decisión de actuar y vivir nuestra vida de forma que otros quieran estar a nuestro lado. Escribí sobre esto en este artículo.

Nuestra sonrisa es nuestro semblante, podemos decir mucho por medio de nuestras expresiones y de cómo nos vemos. Las personas estarán más abiertas a recibir de ti y establecer más fácil una relación contigo cuando eres intencional en mostrar una actitud alegre frente a ellos.

Si eres de las personas que les cuesta sonreír, ¿cómo crees que puedes mejorar?

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  • Licelot

    Buenisimo!! Sé que Dios ha transformado tu carácter para ser mejor persona…soy testimonio de ello!! ademas tienes a una esposa muy extrovertida y simpática jejejejej algo se te ha pegado…besos!

    • http://juancarlosperezgomez.com/ Juan Carlos Pérez Gómez

      Gracias mi amor, así es!