Como seres humanos buscamos respuestas sobre nuestra existencia. Estar claro de dónde vienes y hacia dónde vas, te ayuda a construir momentos eternos basados en las cosas que más te importan.

Esta es la historia de Roy, un «Replicante» (robot idéntico al ser humano, superior en fuerza, agilidad e inteligencia). Todo «Replicante» está programado para vivir por corto tiempo.

Roy se hacía las mismas preguntas que cualquier ser humano. ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuánto tiempo me queda? Buscó respuestas por todos lados pero no encontró la que él buscaba.

Al final de sus días tenía muchos recuerdos que quizás le hubiera gustado compartir antes de morir.

Sus últimas palabras fueron «Yo he visto cosas que ustedes (los seres humanos) no podrán creer. Ataques de naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir».

Esta historia, a pesar de ser ciencia ficción1, no deja de llamar mi atención. Puedes comparar algunas personas con este «Replicante», viven sus vidas con ignorancia e inseguridad. No saben quién es su creador, no saben cuál es propósito y cuál será su destino final. Lamentablemente construyen memorias que no valen la pena contar. Pero si un «Replicante» había apreciado el significado de la vida, cuánto más nosotros.

Todos vamos a morir.

Suena un poco trágico y morboso, pero no lo es. Es algo inevitable que nos tocará en el algún momento. Así que cada momento de tu vida cuenta. Debes hacer lo que más importa.

Piensa en esto.

  1. La vida es corta. Así que aprovecha bien tus días.

    Haz un aproximado de los días que te quedan de vida. No para preocuparte, ni amargarte, ni para ver lo corta que es la vida, mas bien para prepararte y tomar decisiones sabias sobre el uso de tu tiempo. Invierte tus recursos en las cosas eternamente importantes.

    Es como el salmista declara

    «Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida, sin embargo, sólo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos…Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría». Salmo 90:10,12

  2. ¿Cómo quieres ser recordado?

    Cuáles historias, cuáles recuerdos quieres que digan de ti cuando mueras. En cuáles cosas tienes que invertir más; en tu familia, en tu negocio o en la comunidad. Cómo propones vivir cada día de tu vida para lograr esto. En dónde, en qué y en quiénes estás invirtiendo tu tiempo, tus talentos y tus recursos.

    Sé intencional en procurar que a cada persona importante para ti, le inviertas el tiempo y el recurso necesario. Tuitea esta frase!

    Por eso es importante que sepas qué clase de historia quieres dejar antes de partir de esta vida.

  3. Asegura tu destino final.

    ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? ¿Cuánto tiempo te queda? Son preguntas genuinas que quizás te preguntes cada día. Pero déjame ayudarte. Como persona de fe, estoy seguro de dónde vengo y sé para donde voy.

    Soy una creación del Dios viviente.

    «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús…» Efesios 2:10

    Y pasaré mi eternidad con Él en el cielo.

    «…para que todo el que crea en él tenga vida eterna». Juan 3:15

Comprender que realmente tenemos un corto tiempo en la tierra, me da una perspectiva eterna de la vida. Me ayuda a enfocarme en las cosas que realmente importan, invertir en las personas que más quiero e invertir en las cosas que más importan en el cielo.

Piensa por un momento lo que has hecho en tu vida y lo que quieres lograr en los próximos años, cómo le sacarás el máximo provecho.

Sería una lástima el malgastar la vida en cosas que no sean de utilidad para la eternidad, después de todo, esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

¿Estás invirtiendo tu tiempo, tu creatividad, tu influencia y tus recursos en las cosas eternas que le agradan al Señor?

Para dejar tus comentarios, haz clic aquí .

1 Ridley Scott. Blade Runner. 1982.