Una de las tareas que disfruto durante las vacaciones navideñas es trazar mis metas y resoluciones para el año que viene. Algunas las he cumplido, otras no. Pero al principio de cada año me animo para ver en qué fallé el año anterior y ver lo que puedo mejorar para el nuevo año.

Aunque las metas son importantes y siempre debo tomar la decisión de ver el nuevo año de una manera diferente para enfrentar los retos y las nuevas metas que tengo por delante, también me propuse cambiar o mejorar ciertas actitudes, es decir, mis resoluciones. Después de todo, se trata de mejorar nuestra vida.

Estas son algunas de mis resoluciones que debo mejorar o cambiar para este año. Si todavía no tienes las tuyas, quizás te puedan ayudar:

  1. Ser más agradecido.

    En Santiago 1:17 dice que: «Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre». Esto significa que todo lo que tengo: mi familia, mi trabajo, mi dinero es un regalo de Dios que me ha dado por Su gracia.

    Por lo tanto, mantener un espíritu de agradecimiento me recuerda que todo lo que tengo le pertenece a Dios. Lo que Él me da es un regalo y debo ser buen administrador de ese regalo.

  2. Preocuparme menos por lo que sucederá mañana.

    He luchado con esto desde que nací (creo que por eso perdí el cabello a temprana edad). Pero he aprendido poco a poco a descansar en el Señor. En el libro Worry No More, Bruce Van Horn dice que «La preocupación no soluciona nada en el futuro; sólo debilita su capacidad de vivir hoy».

    Filipenses 4:6 «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho». Es es un mandato del Señor no preocuparse por el día de mañana, pero esto no significa que no debo cuidarme y planificar. Como buen mayordomo, tengo la responsabilidad de cuidar los recursos que Él me ha dado. Cuando lo hago, mis preocupaciones son menores.

  3. Ser más generoso.

    En 2 Corintios 9:11 dice que: «Efectivamente, serán enriquecidos en todo sentido para que siempre puedan ser generosos…»

    Particularmente a mí me gustaría aprender a desprenderme de ciertas cosas. Estoy aprendiendo que cuando pierdo la oportunidad de dar, estoy perdiendo la oportunidad de ver las riquezas que Dios tiene para mí.
    Te animo para que este año, junto a mí, te propongas ser más generoso. Al dar con gozo nos parecemos más a Dios, quien dio Su único Hijo por nosotros.

  4. Servir con la actitud correcta.

    Siempre hay espacio para mejorar en esto, porque todos los días, sin darnos cuenta, ofrecemos actos de servicio. Lo que hace la diferencia es la actitud con que realizamos ese acto de servir el uno al otro.

    «Más bien sírvanse unos a otros con amor». Gálatas 5:13

  5. Sonreír mucho más.

    En los últimos años he aprendido a sonreír más, todavía debo ser más intencional en mostrar mi mejor sonrisa.
    Sé que mi sonrisa es mi mejor semblante, puedo decir mucho por medio de mis expresiones y de cómo me veo. Entiendo que las personas estarán más abiertas a recibir de mí y establecer más fácil una relación conmigo cuando soy intencional en mostrar una actitud alegre frente a ellos.

  6. Hablar mejor.

    En Proverbios 4:24 dice: «Aleja de tu boca la perversidad; aparta de tus labios las palabras corruptas». Tengo que admitir que a veces se me escapan palabras que pueden herir, principalmente a mi esposa. Definitivamente es algo que tengo que mejorar. Debo revisar bien mi corazón y sentimientos frente a mis circunstancias. No quiero dañar el vaso frágil que Dios ha puesto a mi lado: mi esposa.

Bueno, ahí las tienen. Las estoy exponiendo frente al mundo, así que te doy permiso para que me ayudes a mantenerlas. Lo mejor de las resoluciones frente a las metas es que no tienes una fecha de caducidad, es algo en lo que debes trabajar para mantenerlo siempre.

«La preocupación no soluciona nada en el futuro; sólo debilita su capacidad de vivir hoy». Bruce Van Horn

¿Cuáles son tus resoluciones para este año?

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