Te apuesto que cuando eras niño soñabas con ser un súper héroe. Te ponías la capa, te vestías y jugabas tratando de imitar todos sus movimientos. Hoy día tus héroes están más cerca de lo que crees. Son tus líderes. Aquellas personas que sigues porque compartes su visión, su capacidad, sus talentos y la forma de enfrentar los problemas.

Estos líderes pueden ser tus padres, tu jefe, tu instructor de ejercicios, tu pastor o un político. Ahora bien, cuando estas personas venden sus principios y valores por fama, éxito o simplemente se dan por vencidos, se convierten en villanos. Son el esposo(a) que te maltrata, el jefe mal hablado, el político corrupto que no cumple nada. Estas son las personas que no queremos seguir. No son la clase de héroes que la sociedad desea.

Una nueva clase de héroe

En Estados Unidos, hacia finales de los años 20, muchas personas habían realizado acrobacias, rompiendo nuevos records y logrando hazañas que nadie podía imaginar en la época. Estos logros eran dignos de celebrar y convertir a cualquiera en un «héroe». Pero su corazón era buscar fama y gloria. Por más buenas intenciones de lograr algo, la gente los veía como unos villanos más.

Pero hubo alguien que captó la atención de todos. Era un joven piloto acróbata que se convirtió en el primer hombre en cruzar el Atlántico en un pequeño avión con éxito. Un hombre que por sus característica de liderazgo hizo la diferencia. Charles Lindbergh se convirtió en el héroe que nadie estaba acostumbrado a ver.

¿Qué fue lo que destacó a Lindbergh sobre los demás héroes de la época?

Charles Lindbergh estaba claro con sus principios y valores por encima de la fama y el éxito. Estas son algunas de sus cualidades.

  1. Coraje.

    El hecho de ser un piloto lo hacía metódico y cuidadoso pero a la vez era valiente y atrevido. Hacia acrobacias para diversión y cobraba a las personas por unas cuantas volteretas en el aire. Fue el primer hombre de volar el U.S mail de San Luis a Chicago. Fue el primero en sobrevivir a un salto paracaidista luego de un fallo en el avión.

    Su fuerza vino por cada situación a la que tuvo que hacerle frente. Veía cada obstáculo de la vida como un reto. A pesar de ver otras personas fallar en el intento, tuvo la valentía de seguir adelante.

  2. Compromiso.

    Estaba comprometido con lo que él realmente creía. Era uno de los hombres más populares del momento. Recibió ofertas y propuestas de todo tipo. Tuvo la determinación de rechazar aquellas que no estuvieran de acuerdo a sus valores y principios. Le ofrecieron mucho dinero para aparecer fumando en un anuncio publicitario y lo rechazó.

    Muchos se convierten en villanos por su falta de compromiso. Se dejan llevar por el sistema y comprometen sus valores más preciados.

  3. Honorable.

    Lindbergh era una persona modesta. No fumaba ni bebía. Tenía buenos modales. Era el caballero del momento.

    Tenía el respeto de todos. Un editor le ofreció un «escritor fantasma» para escribir su libro, indignado dijo que «no».

  4. Disciplinado.

    Lindbergh muchas veces se esforzaba por quedarse despierto toda la noche antes de su famosa travesía, para él era una manera de practicar para no quedarse dormido durante su vuelo.

    Los buenos líderes logran lo que se proponen porque llevan una vida de disciplina. Aunque él prefería no hacer ciertas cosas, no importaba, él las hacía con tal de lograr lo que se había propuesto.

Al escuchar las noticias de que el «Espíritu de San Luis» había llegado a Francia, todo el mundo se volvió loco y comenzó a celebrar. Lindbergh se hizo famoso. No obstante de haber logrado una grandiosa hazaña, lo que enamoró a todos fue que mantuvo su integridad, el compromiso con sus principios, su modestia, su determinación y coraje delante de las ofertas que traía la fama y la gloria. Definitivamente Estados Unidos había conocido otra clase de héroe.1

El mundo todavía quiere ver líderes que se paren y luchen por lo que creen

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Podemos aprender un poco de la vida de Lindbergh. Creo que el mundo todavía quiere ver líderes que se paren y luchen por lo que creen. No tanto por la hazaña que realizarás mañana, más bien por tu carácter hoy. Puedes poner estas cualidades en práctica en tu vida. No vendas tus principios y valores a busca cambio de fama y éxito. Después de todo, quién quiere ser el villano de la película.

¿Quiénes son tu héroes y cuáles cualidades puedes aprender de ellos?

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Joy Hakim, "A History of US, War, Peace and all that Jazz 1918-1945", Tercera Edición, 2003