Cuando tu vida marcha bien, es muy fácil animar a otros, decir qué hacer y no hacer, «postear» mensajes bonitos en Facebook, «hablar lo bonito de la vida». Pero cuando las cosas andan mal, cuando estás pasando por un momento complicado, cuando estás en una situación que no tiene salida a primera vista, es muy difícil hablar palabras de ánimo. ¿Cómo vuelves a recuperarte y animarte cuando las cosas no andan bien?

Todos hemos estado ahí.

Es esa situación específica, que te puede llegar de un momento a otro. Es esa situación que viene arrastrándote por un tiempo. Es un momento incómodo, desde una enfermedad grave, un divorcio, una crisis económica, una pérdida o algo personal en donde no ves ninguna salida. Es un momento en donde no quieres hablar con nadie, quieres trancarte en tu habitación y derramar las lágrimas sobre tu almohada.

De vuelta al principio.

Jesús pasó por muchos momentos difíciles; se conmovió y entristeció; fue perseguido, acusado y muy maltratado. Con mucha razón pasaba por su cabeza no querer pasar por su inevitable muerte. (Mateo 26:42)

No sólo Jesús, pero también sus discípulos: persecución, encarcelamiento y muerte. Considera todo lo que pasó Pabló: hambre, naufragio, azotes, peligro de muerte (2 Corintios 11:16-33). Eso es lo que llamamos en buen dominicano «pasar trabajo».

Es parte de la vida pasar por momentos difíciles. Está bien llorar y desahogarse. Pero no por eso debes quedarte trancado, sufrir las consecuencias y ver cómo el mundo te pasa por encima. Tiene que llegar el momento de prevalecer en medio de la tormenta porque tu propósito en la vida está perfectamente orquestado. El plan aquí en la tierra es mucho mayor para aquellos que lo buscan.

Así que mientras esperas en medio de la tormenta.

  1. Toma un tiempo de descanso.

    Es bueno tomar un momento para reflexionar, despejar la mente, tranquillizarte. A mí me gusta salir a caminar, correr o montar bicicleta. Es mi cuarto secreto. Es el momento perfecto para estar a solas con Dios.

  2. Lee la Palabra.

    El mejor lugar para encontrar sabiduría y ánimo es la Biblia. Cuando me siento abatido voy a versículos o capítulos específicos. Palabras que sé que están ahí, pero que necesito leer una y otra vez. Más que una lectura, es Dios hablándote.

  3. Escucha música que te anime.

    Es muy común que cuando uno está desanimado o deprimido ponga música. El problema es poner música de amagura y deprimente. De hecho en la Biblia dice: «Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío». Proverbios‬ ‭25:20‬ ‭NVI‬‬. Escucha música que anime al espíritu y no lo contrario.

  4. Habla con una persona piadosa sobre la situación.

    En situaciones difíciles es bueno estar acompañado. Al igual que la música, no necesitas de personas que te desanimen. Necesitas personas que te den buen consejo, ánimo y que estén contigo durante el proceso. Personas que te digan «cómo puedo ayudarte», en vez que te digan «cómo te sientes».

  5. Habla con Dios.

    A veces es difícil hablar con Dios en momentos de sufrimiento. Tu primera reacción es culparlo por lo que está sucediendo. Cuando realmente conoces a Dios te darás cuanta que Él quiere lo mejor para ti, ¡siempre! Él no tiene la culpa.

    En vez de alejarte, ¡búscalo! Y háblale como si fuera tu mejor amigo. Dile tus angustias, tu penas y desahógate.

    No le preguntes «por qué pasó esto», más bien pregúntale «qué puedo aprender y mejorar» sobre la situación en particular; «cómo puedo estar preparado para el futuro»; «qué tal si Tú tienes algo mejor para mí».

Cuando realmente conoces a Dios te darás cuanta que Él quiere lo mejor para ti, ¡siempre!

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Muchas veces esto no es suficiente para resolver el problema, pero sí pueden alegrar tu corazón, animarte y ayudarte a enfrentar la situación con una mejor perspectiva. Verás que Dios no te dejará desamparado. Su respuesta está cerca. Te lo digo porque lo sé, yo he estado ahí.

¿Qué otras cosas puedes hacer para animarte en medio de la tormenta?

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