Cuando me propongo una meta y no puedo cumplirla, me pregunto que estuvo mal. Me he dado cuenta que muchas veces no he podido lograrlo porque no me considero lo suficientemente bueno. Existe un pensamiento de fracaso antes de empezar. Pienso que no soy la persona que puede lograr “x” meta. Mi actitud frente a la meta afecta directamente su cumplimiento.

En los últimos meses mi actitud y forma de pensar con respecto a mis planes están en un proceso de cambio. Ponerlos en práctica me están dando resultado.

Un año atrás me puse varias metas. Dos de ellas eran: «montar bicicleta» y «leer la Biblia en un año». Tristemente, no realicé ninguna. Como resultado quedé frustrado ¿Por qué?

Porque tenía la idea de que no era lo suficientemente capaz para hacerlo. Nunca me sentía listo. Siempre esperaba que algo me motivara; que sucediera algo sobrenatural; que alguien me obligara; el día y el momento nunca eran lo suficientemente bueno. Buscaba cualquier excusa.

Mi forma de pensar era, «seré una persona capaz de lograr algo cuando cumpla mi metas» . Veía mis metas como la búsqueda de la felicidad y el éxito, una vez alcanzado entonces me sentiría realizado y sería lo suficientemente bueno.

Una nueva forma de pensar

Te comparto dos conceptos que aprendí que cambiaron mi perspectiva y me han ayudado hasta ahora:

Debo convertirme en lo que quiero cumplir.

Para lograr algo debo de apropiarme de cada una de mis metas. Me tengo que ver como un cumplidor. Debo de considerarme como si ya fuera un experto o como si ya lo hubiera alcanzado.

Es como Andrés Panasiuk lo menciona en varios de sus libros como la teoría del el «ser» y el «hacer»:

Lo importante en la vida no es concentrarse en el «hacer esto o aquello» sino esforzarte en desarrollar tu ser interior para que sea tu «ser» el que produzca el «hacer.»

Es decir, tengo que cambiar mi interior, mi carácter, mi forma de pensar. Tengo que estar claro lo que es importante para mi y que es lo que quiero cambiar en mi. El valor que le doy a las cosas. De nada me sirve estabablecer rutinas cuando no desarrollo en mi un cambio de mis valores. Cuando sea diferente entonces haré las cosas distintas.

  • Cuando me propongo a «leer la Biblia en un año» primero debo de decir «soy un lector habitual de la Biblia.» Me siento así, me propongo a realizarlo y me comprometo.
  • Cuando me propongo a «montar bicicleta» primero digo «soy una persona que monta bicicleta.» Como si ya tuviera años haciéndolo.

Transformar mi forma de pensar con respecto a la metas han cambiado mi perspectiva, ahora en vez de ver las metas como un trabajo o esfuerzo, casi obligado, lo veo como si ya esa meta formara parte de mi ser, porque comprendo el valor que tiene para mi vida.

Es importante destacar que no se trata de engañarte, ni decir algo que realmente no eres. Es asumir la responsabilidad frente a tus tareas como individuo. Es cumplir con la voluntad que Dios tiene para ti.

“Es Trabajar duro para ser un líder….” Proverbios 12:24 NTV (énfasis agregado)

Lograr ganancias cortas.

Esto significa que voy a trazar tareas pequeñas, alcanzables y que se repitan día tras día, hasta lograr una rutina. Es dividir las metas grandes en metas pequeñas que sean fáciles de realizar. Ganancias cortas para poder celebrar su cumplimiento.

“El éxito depende del trabajo arduo y persistente a través del tiempo” Andrés Panasiuk

  • Si me considero «una persona que monta bicicleta», entonces me «comprometo a montar bicicleta varias veces a la semana aunque sea la vuelta a la manzana.»
  • Si me considero «un lector habitual de la Bíblia», entonces «me comprometo a leerla todos los días, aunque sea un versículo.»

Recuerda que lo más importante es comprometerte a realizar una pequeña fracción hasta lograr el hábito.

Otros ejemplos

  • Si tu metas es «leer un libro», debes considerarte como «un lector que lee siempre». Por lo tanto «voy a leer todos los días». Recuerda, lo importante es hacerlo, aunque sea un párrafo.
  • Si tu meta es «perder peso» debes considerarte como «una persona saludable, que está en forma». Por lo tanto “vas a sacar un momento para hacer ejercicios cada día”.
  • Si tu meta es «salir de deudas», debes considerarte como «una persona que siempre pagas tus deudas y que no toma prestado nunca.» Por lo tanto «vas comprometerte a ser un plan para pagar y ser diligente en pagar»

Si quieres aplicar estos conceptos, tres sugerencias que te pueden ayudar:

  1. Haz un calendarioColoca el día y la hora que vas hacer tu actividad. Si te comprometes a una hora cúmplelo. Si decides que vas a leer todos los días a las 6:00 am, abre el libro y lee. No importa si es una página o párrafo. Lo importante es hacerlo sin fallar.

    “Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!” Proverbios 21:5

  2. Comienza ya!No alargues el proceso. Si sigues esperando los lunes pasará un año y no habrás hecho nada. Comienza de una vez. No tienes que esperar que comience el año o que comience la semana. Muchas veces entramos en lo que es la pereza o negligencia.

    “El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.” Proverbios 13:4

  3. No te des por vencidoSi realmente quieres lograr algo, no puedes tirar la toalla. Si lo dejas a mitad entonces la meta planteada al principio no tenía la verdadera importancia en tu vida.

    “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.” Proverbios 14:23

Conviértete en lo que quieres cumplir, cambia tu forma de pensar y comprométete a dar los primeros pasos, logra pequeñas metas, que luego sin darte cuenta se convertirán en un hábito y el proceso será mucho más fácil.

¿Te has puesto metas que no has podido lograr? ¿Cómo te has sentido? ¿Cuál es tu actitud al enfrentar una meta? ¿Te da resultado?

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