Cuando logras una meta en la vida sientes gozo y satisfacción, sin embargo, mientras estás en el proceso de cumplirla todo es oscuro, tedioso y aburrido. No disfrutas de la carrera que tienes por delante.

Cuando trazas una meta, debes tomar varios pasos para verla cumplida. Es un proceso largo, que a veces no resulta ser nada fácil, tienes que tomar decisiones incómodas, difíciles y el único motivo que te impulsa es llegar a tu destino final.

Cada meta requiere un esfuerzo, sino no sería una meta en primer lugar. Si quieres levantar una determinada cantidad de pesas, debes comenzar levantando una cantidad moderada; Si quieres correr un maratón, tienes que correr una cantidad de kilómetros a diario; si quieres terminar de leer un libro, debes leer varias páginas; si quieres pagar tus deudas debes depositar cuotas mensuales; para muchos puede ser una trayecto largo e incómodo y por eso, sin darte cuenta, te das por vencido.

Una de mis metas de vida desde varios años atrás era realizar ciclismo de montaña. Tenía eso pendiente, era un anhelo en mi corazón. Mi esposa Licelot, sabía esto y me compró una bicicleta. La bicicleta duró varios años parada cogiendo polvo. Simplemente no tenía el hábito ni la voluntad, buscaba cualquier excusa y no era mi prioridad.

Para comenzar con el proceso y disfrutar durante el trayecto hasta llegar a la meta debes tener en cuenta varias cosas:

  1. Conviértete en lo que quieres lograr.

    Cuando comencé a cambiar mi estilo de vida, montar bicicleta estaba entre mis primeras prioridades. Así que decidí tener una nueva forma de pensar, no lo hacía pensando en la meta, lo hacía porque me sentía que «yo era un ciclista» y era parte de mi vida.

    Tienes que decir: «soy una persona que monta bicicleta» en vez de: «tengo que ir a montar bicicleta». Al pensar de esta forma ves tus metas como parte de tu ser, en vez de verlo como si fuera obligado, como un trabajo o un esfuerzo. Hablo más sobre esto en este artículo.

  2. Busca el gozo durante el trayecto.

    «La distancia entre el querer y el poder se acorta con el entrenamiento»

    Comenzar a montar bicicleta fue un proceso largo y duro al principio como todo hábito, pero lo más difícil era tomar la decisión cada día de cambiarme sin titubear, tomar la bicicleta, bajar cuatro pisos con ella cargada y comenzar a pedalear.

    No tenía en mi mente ir a un sendero, lo cual era mi meta final. Mi mente estaba en prepararme, salir y disfrutar. Durante varios meses logré montar mínimo una vez por semana a veces hasta cuatro. Poco a poco aumentaba mi velocidad y la distancia. Aprendí a disfrutar cada momento a pesar de lo cansado o incómodo que me resultaba comenzar.

    A veces tus metas trazan lo que será tu vida: estudiar una carrera, conseguir un buen empleo, tener una buena casa. Basamos nuestro gozo en la obtención de la meta y no en el trayecto. No podemos basar nuestra felicidad en la meta, más bien nuestra felicidad debe estar basada en el trayecto que hemos tomado para lograrla.

  3. Aprende a celebrar el progreso y no la meta.

    Cuando veía que salía de mi casa pedaleando, ya estaba contento, ya me sentía satisfecho. No me importaba ni el tiempo, ni la distancia que iba recorrer; ¡sencillamente ya lo había logrado! Celebraba el solo el hecho de haber salido de la casa. Luego, poco a poco fui celebrando mi progreso, la distancia y la velocidad.

    El trayecto de la vida es difícil pero debemos esforzarnos para disfrutar cada momento. Pagar deudas no es fácil, pero debemos celebrar cada cuota.

  4. Haz un compromiso con el progreso y no con la meta

    Finalmente la semana pasada vi cumplir mis sueños. Me invitaron a un sendero, subiendo y bajando terrenos pedregosos. Fue un verdadero momento de entusiasmo, gozo y satisfacción.

    Si te concentras en la meta vas a crear una carga. Vas a generar un estrés. Si me hubiera puesto como meta: «ir a montar bicicleta en un sendero» desde el principio, no lo hubiera hecho. Sólo el hecho de pensarlo me da grima. Más bien mi compromiso era: «cambiarme y bajar la bicicleta y comenzar a pedalear».

    Ahora resulta más fácil montar bicicleta, ya es un hábito, ya es parte de mi vida. Si me hubiera concentrado sólo en llegar a la meta, mi bicicleta ya estaría arrumbada otra vez.

«La vida no se mide por el cumplimiento de tu metas, se mide por los pequeños pasos y decisiones que tomas.»

Toda meta requiere un esfuerzo. Esta meta en particular, hace un año no me hubiera sido posible alcanzarla. Todo comenzó con tomar la buena decisión de prepararme mental y físicamente día tras día. Debemos luchar por cada meta que tenemos por delante, así es el vida, y al hacerlo debemos tener pendiente qué podemos aprender durante el proceso y cómo disfrutarlo hasta llegar al destino final.

¿Cuál es una meta importante en tu vida?, ¿Estás disfrutando el proceso para llegar ahí?

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