¿A veces te has sentido sin valor y sin importancia? Como si nadie te hiciera caso; como si nadie te prestara atención; como si estuvieras solo; como si alguien se olvidara de ti. Déjame decirte algo, nadie te ha dejado.

En mi año de intercambio cultural estaba en el campamento antes de conocer a mi familia anfitriona. La mayoría de los estudiantes se habían ido, otro grupo esperaba a que sus padres los fueran a buscar.

Eramos aproximadamente 20 estudiantes. Estábamos esperando que nos avisaran para ir al otro campo universitario en donde nos encontraríamos con nuestras respectivas familias. Todos estábamos ansiosos y contentos al mismo tiempo.

Minutos antes de irnos, el encargado me pidió el favor de verificar todas las habitaciones para que nadie se quedara. Era un complejo de dos pisos con aproximadamente 50 habitaciones en cada uno.

Después de verificar habitación por habitación bajé a la entrada y no vi a nadie. Le pregunté a la recepcionista y me dijo que todos se habían ido.

Cuando no vi a nadie me sentí muy frustrado e incómodo. Me preguntaba cómo había sido posible que todos mis compañeros se habían olvidado de mí. Fui a verificar para que nadie se quedara y el que se había quedado era yo.

Comienzan los sentimientos

Son estos momentos en los que uno se pregunta ¿será qué no le importo a nadie? ¿Cómo es que nadie se había dado cuenta que no estaba?

¿Te has sentido de esta manera? ¿Te has sentido que alguien no te valora lo suficientemente, como si no estuvieras, como si no existieras, como si no fueras importante?

Hay situaciones que pasan en donde vuelve esta historia a mi mente, trayendo pensamientos negativos, en donde me siento solo y desamparado. Es en ese momento en donde busco y Él me encuentra.

Eres de gran valor para Dios

Cuando te sientas así, es momento de recordar que alguien sí te valora más de lo que crees. No te valora por lo que has hecho, más bien por lo que Él ha hecho por ti.

Jesús cuenta tres historias (Lucas 15) sobre algo que se ha perdido (se ha quedado atrás) para resaltar que cada persona es importante para Dios. En cada historia, una persona ha perdido algo de gran valor. Cuando cada una de estas personas encuentra su objeto más preciado, llama a un amigo y a un vecino para celebrar y regocijarse juntos.

El punto está claro: tú eres de gran valor para Dios, quien nos ofrece perdón y una nueva vida en Cristo. Él fielmente te busca con amor y gracia.

Tú eres de gran valor para Dios, quien nos ofrece perdón y una nueva vida en Cristo.

Tuitea esta frase!

Del montón, tú eres especial.

En cada historia lo que se había perdido no era único. Eran cien ovejas, eran diez monedas, eran dos hermanos. Quizás cada persona hubiera podido estar contento con por lo menos quedarse con lo que le había quedado.

Dios no es así, de todo el montón eres super especial. Cuando te encuentra, en el cielo se celebra una gran fiesta a tu nombre. Recuerda que Dios no se cansará de buscarte.

Hay una fiesta para ti.

Imagina por un momento una gran fiesta, en donde sobreabunda la alegría y el gozo. Todo eso es por ti, que has decidido mirar hacia arriba y has tomado la decisión de no sentir que te han dejado atrás.

Cuando el encargado me encontró sentado en el banco afuera del edificio, se llenó de alegría. Se sentía muy mal por haberme dejado y me pidió perdón. Me presentó a mi nueva familia y todos nos gozamos!

No dejes que estos sentimientos quiten el gozo y la felicidad. No estás solo. Nadie te ha dejado atrás. Dios siempre estará contigo porque le importas mucho.

¿Qué haces cuando tienes estos sentimientos? ¿Crees que Dios puede ayudarte?

Para dejar tus comentarios, haz clic aquí .