Estamos en la última semana del 2016, el momento perfecto para pensar en los proyectos del nuevo año. ¿Cuáles hábitos podemos seguir para cumplir con nuestras metas sin miedo a fallar?

Pregunté a varias personas durante el mes de diciembre sobre sus planes para el año entrante, fueron pocas las que me supieron contestar con claridad. Me pregunto: ¿Es que sus vidas están resueltas? ¿Están satisfechos con todo lo que tienen? ¿Tienen el trabajo perfecto, el matrimonio perfecto, la mejor relación con sus hijos, están en la mejor condición física posible? Quizás no. Pero entonces, por qué no tienen claras sus metas o resoluciones para el año que viene.

El miedo al fracaso

Al leer varios artículos sobre cumplir metas para este año me encontré que una de las razones por las cuales las personas no hacen metas es porque les da miedo escribir algo que luego no pueden cumplir. Es lo que me pasaba a mí. Cuando llegaba el momento de revisar el listado, crear o modificar mis metas, me desanimaba y me preguntaba, ¿qué tal si pasa otro año y no cumplo nada? ¿Qué tal si fallo y no puedo cumplir con lo que me propuse?

Quizás es lo que te pasa a ti también. El miedo a fallar te aleja de hacer un compromiso. Lo dejas así y esperas a ver qué pasa y ver «qué trae el barco». Por lo tanto, no te comprometes.

Los siguientes tres hábitos definitivamente me han ayudado a comprometerme con mis metas y no tener miedo en cumplirlas:

  1. Sé intencional

    Me esfuerzo por vivir mi vida con propósito, lo cual se transfiere a todo lo que hago.

  2. Trabajo con un plan.

    Trato de empezar mi semana con un plan en mente. Trato de hacerlo el domingo en la noche. Me he dado cuenta que mis semanas son más exitosas cuando tengo por escrito un plan antes de empezar cualquier actividad. Obviamente, mientras uno profundiza en el día las cosas se interrumpen, pero sin un plan de acción es más difícil volver a enfocarme.

  3. Priorizo en lo más importante

    Para mí esto es lo más difícil y en lo que tengo que trabajar para este nuevo año. Debo aprender a decir que «no». Me he dado cuenta que no puedo hacerlo todo.

    Debo continuar con mi plan de vida. Decidir qué es lo más importante para mi vida, mi familia, mi trabajo y mi caminar con Dios. Poner estas cosas en primer lugar.

    Es importante también agendarlas para que nada se escape. Debo preguntarme: «¿Este el mejor uso de mi tiempo?» «¿Estoy haciendo lo que debo hacer?».

Te animo para que este año escribas tus resoluciones y te comprometas a cumplirlas. Siempre hay algo que puedes mejorar y este es el mejor momento para empezar. No te desanimes, ataca tus metas priorizando en lo más importante para tu vida, de forma intencional y con un plan de trabajo.

¿Cuáles de estos hábitos crees que te puedan ayudar y qué otros puedes agregar para ayudar a otros y a mí?

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