Para levantar un negocio requiere mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo. A veces las horas normales de trabajo no son suficientes y debes emplear horas extras. Sin embargo, trabajar en exceso puede afectar otras áreas de tu vida. Hay que mantener un equilibrio entre el trabajo, tu familia y Dios.

Trabajar horas extras me daba la satisfacción y la idea de que estaba logrando algo. Muchas veces lo hacía para cumplir mis deberes, pero otras veces lo hacía porque me sentía en la obligación de hacerlo, pero sin ninguna razón específica.

Para mi, era normal llegar a la casa, sentarme en el computador y seguir trabajando. Acostarme a las doce de la noche o la una de la madrugada era parte de mi rutina, así como también trabajar los fines de semana, era lo normal.

Sin embargo, al día siguiente me sentía agotado y mi capacidad creativa se veía afectada. Siempre me sentía cansado. No podía dar lo mejor a mi esposa, a mis hijos y mucho menos podía dedicar suficiente tiempo a la oración y estudio bíblico.

Mi trabajo era lo más importante.

Aunque estés levantando un negocio, como lo fue mi caso, debemos de tener el cuidado de no dejarnos llevar por el exceso de trabajo. Estaba descuidando mis deberes con el Señor, mi esposa y mis hijos.

Si, habrá momentos que será necesario. Habrás momentos que debemos cumplir con nuestros proyectos. Habrá momentos en que debamos pedir disculpa a nuestra familia por llegar tarde o pasarnos trabajando en los momentos que son para las familias. Pero esto no puede ser un hábito. Debemos planificarnos y dedicar las horas justas y necesarias, sin excedernos.

“En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados” Salmo 127:2

Cuanto tiempo amanecí, acostándome tarde y trabajando en exceso. Fue parte de mi vida, desde la universidad, mi empleo en la publicitaria hasta en el afán de levantar mi empresa. Tanta preocupación, sin entender que Dios tiene el control de todas las cosas.

A través de los años, fui dejando hábitos poco saludable y antibíblicos como trabajar los domingos. Poco a poco comencé a entender que cuando «buscamos primero las cosas de Dios, todo lo demás es añadido» (Mateo 6:33). Así que comencé a planificar mis horas de trabajo y poner un equilibrio claro a mis prioridades. Mi pastor me ayudó a buscar un tiempo de descanso semanal que no tenía. Organicé mi agenda semanal para tener un mapa claro de las horas dedicadas a cada área de mi vida. Los cambios han sido extraordinarios.

Cuidado con trabajar en exceso, es importante mantener un equilibrio entre el trabajo, tu familia y Dios. Tuitea esta frase!

Cuando te sientas que estás trabajando más de las horas necesarias y dedicando más tiempo a tu trabajo que a Dios y tu familia, es momento de detenerte. Cuatros consejos que te pueden ayudar:

  1. Establece bien cuáles son tus prioridades.

    Trabajar no lo es todo en la vida. Tu familia, tu esposa, tu hijos, tu salud son importantes. Dale el lugar que ellos merecen. No lo descuides!. Habrá personas que dicen “trabajo para sostener a mi familia”, aunque no deja de ser cierto, te quedarás sin familia y sin hijos, si no le dedicas el tiempo necesario. Así como también, si no descansas los suficiente afectará tu salud.

    Para mi, la prioridad número uno es mi relación con Cristo, luego mi familia y el trabajo. ¿Cuál es tu prioridad?

  2. Crea un calendario semanal.

    Una vez hayas establecidos tus prioridades es importante ponerlo en papel. Recuerda evaluar el tiempo que pasas en el trabajo con el tiempo que pasas en otras actividades con tu esposa, con tus hijos, en la iglesia y el tiempo que dedicas para ti.

  3. Cumple con tus horas de descanso.

    Debes ser intencional al seleccionar los momentos que has apartado para descansar. Debes de verlo como una tarea más que debes cumplir.

    Para mí había días que me sentía mal cuando estaba descansando, hasta me ponía nervioso cuando veía que las horas pasaban y no había producido nada. A través de los años he aprendido a relajarme.

    A veces puede ser un asunto de fe. Tengo que entender que el Señor tiene el control de todo. Recuerda que fue él mismo quien estableció seis días para trabajar y un día para descansar.

  4. Pon en manos del Señor tus proyectos.

    Nuestro trabajo es ser diligentes y hacer todo con excelencia y luego el Señor se encargará del resto.

    “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán” Proverbios 16:3

Hoy día trabajo duro para levantar mi compañía, trabajo en el ministerio, trato de levantar una familia con tres niños. A veces siento que las horas de trabajo no son suficientes. Pero establecer mis prioridades, apartar las horas debidas para el descanso y cumplir con la voluntad de Dios para mi vida han sido de gran bendición. He visto la diferencia.

¿Cuánto tiempo dedicas a tu trabajo?, ¿te ves obligado a trabajar más de la cuenta? ¿Qué acción piensas tomar para poner en orden tus prioridades?

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  • Darla Finocchiaro

    Gracias Juan Carlos de nuevo!