¿Alguna vez has tenido pensamientos negativos sobre ti? ¿Has dejado que tú apariencia influya sobre tu corazón? Lo que tú crees de ti mismo cambia tu forma de pensar y actuar frente a la vida. Considera que no importa qué tan frustrado te sientas, hay Alguien supremo quien tiene pensamientos buenos de ti. Cuando nos empoderamos de eso, las cosas cambian.

Uno de los grandes desafíos que pasé en mi adolescencia fue luchar con mi identidad, muy común en muchos jóvenes.

A pesar de ser una persona tímida y enfrascada en mi mundo, durante mi niñez tenía mucha confianza en mí mismo; sentía seguridad, me sentía super feliz, tenía muchos sueños. Me sentía orgulloso de la persona que era.

Al pasar los años me fui dando cuenta que las cosas van cambiando. Mi estatura nunca fue un problema hasta que llegué a los cursos donde todas las chicas eran más altas que yo y, para colmo, a temprana edad comencé a perder el cabello. Aspectos que para cualquier joven pueden producir un efecto negativo en su persona.

Comencé a crear historias negativas de mi mismo y me lo creía. Por consiguiente tenía los mismos resultados negativos que mi historia creaba. Me decía «no puedo hacerlo, no puedo lograrlo, no soy bueno para esto». Estas historias en mi cabeza, producto de mi falta de confianza en mí mismo, comenzaban a hacerse realidad. Comencé a ser más retraído y enfrascarme en mi propio mundo sin querer hablarle a nadie.

No puedes dejar que pequeñas circunstancias cambien la historia que quieres crear de tu vida.

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A medida que comenzaba a aprender algunas verdades, comencé a cambiar mi forma de pensar. Entendí que lo que importa es lo que está en tu corazón. Muchas personas se me acercaban, no por mi apariencia, no les importaba que yo fuese bajito, no les importaba que estuviera perdiendo el cabello. Más bien se acercaban por lo que había en mi corazón.

Habían buenas cualidades escondidas que no veía porque no me lo creía. Simplemente veía las cosas malas. Había creado una historia de mi diferente a la verdadera realidad que guardaba mí corazón. Cuando comencé a enfocarme en las cosas buenas, las cosas comenzaron a ser diferentes.

Haz este ejercicio: Cuando te miras al espejo, ¿qué ves? Si quieres crear un futuro lleno de vida debes aprender a valorar la cara del espejo. No puedes dejar que pequeñas circunstancias – y mucho menos físicas – cambien la historia que quieres crear de tu vida.

«Tu identidad está en la eternidad y tu patria es el cielo» Rick Warren

Si te sientes deprimido, si no sabes quién eres, qué es lo que quieres en la vida, no sabes en qué creer, si no tienes claro tu propósito, considera tres aspectos que me ayudaron a encontrar y ver una persona diferente al otro lado del espejo. Es posible que no creas en algo divino o un ser supremo, pero no te cuesta nada considerarlo.

  1. Considera que Dios es tu creador.

    Dios te creó, Él sabía cómo serías y cómo sería tu vida desde antes que nacieras. Al mismo tiempo te creó con el poder de decidir. La pregunta es: ¿Estás dispuestos a vivir tu vida frustrado o estás dispuesto a vivir tu vida bajo los estándares de Dios? ¡Dios te ha dado una vida, aprende a vivirla al máximo, porque Él te creo así!

    «Te conocía aun antes de haberte formado en el vientre de tu madre; antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones» Jeremías 1:5

  2. Considera que Dios se fija en tu corazón y no en tu apariencia.

    Cuando Dios le ordenó a Samuel que fuera a la casa de Isaí para ungir a uno de sus hijos como el nuevo rey de Israel, Samuel se fijó en Eliab, pero Dios le dijo a Samuel:

    «No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón» 1 Samuel 16:7

    No importa cómo te veas, qué tan alto, qué tan bajo, qué tan flaco, qué tan gordo, feo o bonito, a Dios le importa lo que está en tu interior. Por eso es muy importante cuidar lo que está en tu corazón. Cuida tu actitud, aprende a ser alegre, aprende a amar a los demás, aprende a perdonar, sé honesto, sé bondadoso, sé generoso, sé la persona que otros quieren a su lado.

  3. Considera que vales mucho para Dios.

    Si el día de hoy estás vivo, es porque le importas a Dios. Él te dio la vida. Tu vida es un regalo, así que no la desaproveches.

    «Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones» Mateo 10:31

  4. Considera que Dios tiene buenos planes para tu vida.

    «Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza» Jeremías 29:11

    Sobre todas las cosas Dios te ha creado con un propósito, con un plan. Tú tienes algo que dar, algo que aportar en esta preciosa vida que el Señor te ha dado. No la desperdicies.

Estas verdades me han ayudado a crecer grandemente como persona, veo al mundo desde otra perspectiva. Hoy día reconozco que mi identidad depende de lo que soy por dentro y, mucho más importante, de lo que Dios piensa de mí. No importa lo que digan los demás. No importa cuál es tu defecto, cuáles son tus problemas, tu Creador tiene pensamientos buenos de ti.

¿Qué historias o pensamientos erróneos no te dejan ver lo grandioso que eres?

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