Una de las metas que hacía a principio de cada año desde que comencé a asistir a la iglesia era «leer la Biblia completa en un año». Lamentablemente no siempre lo logré con éxito hasta que comencé a aplicar algunas técnicas que me han ayudado a completar la meta y enamorarme de la palabra cada día.

La Biblia es uno de los libros más emocionantes de leer. Ha cambiado mi vida y la de millones de personas. Aún si no eres cristiano, provee conceptos extraordinarios para el diario vivir. Cada día aprendo más, sigue moldeando mi carácter y cada vez que la leo es una nueva revelación a mi vida.

Leemos la Biblia para que cambie nuestra vida

El problema es que muchas veces se nos dificulta para sacar el tiempo para leerla y sacarle el máximo provecho. Los afanes de la vida y no tener nuestras prioridades claras llevan a dejar la lectura de la Biblia a un lado.

Como cualquier meta en la que hemos fallado, comenzamos muy entusiasmados las primeras dos semanas y luego, por la razón que sea (afanes, otras prioridades), la tercera semana nos damos por vencidos.

Si te encuentras en esta situación te invito a que este año pongas dentro de tus prioridades leer la Biblia a diario. Algunos puntos que me han ayudado a cumplir con éxito esta meta son:

  1. Crea el hábito de lectura.

    Uno de mis grandes fallos era que me embarcaba en leer grandes porciones de la Biblia sin primeramente tener un hábito de lectura. En vez de tratar de leer una cantidad grande, trata de leer porciones pequeñas cada día que te ayuden a crear un hábito.

    Cuando te acostumbres y lo hagas de forma regular comienza a aumentar de lectura o el tiempo que dedicas a ella.

  2. Establece una hora específica.

    Para crear un hábito eficientemente es bueno que establezcamos una hora específica. Debe ser una hora sagrada donde esa sea tu única prioridad.

    Para mí la mejor hora es temprano en la madrugada. Es un tiempo donde nadie te interrumpe, te permite concentración y meditación de la palabra.

    Si por alguna razón ese día no puedes leerla, no te desanimes, continúa donde te quedaste al día siguiente.

  3. Selecciona el plan de lectura que más te convenga.

    Hay muchos planes buenos, pero no todos nos convienen. Por ejemplo: si eres una persona que no lees rápido o tu tiempo es muy limitado quizás debas empezar a utilizar un plan de lectura más corto.

    No tiene que ser la Biblia completa, puedes utilizar un plan de lectura parcial. Lo importante es poder leer una porción diaria.

    También hay planes balanceados que te ofrecen una porción del Viejo Testamento, una porción del Nuevo Testamento, Salmos y Proverbios. Así tu lectura será más variada, divertida y enriquecedora.

  4. Utiliza el material adecuado.

    Con esto me refiero a que uses la fuente que más te entusiame leer. Puede ser desde un aparato electrónico o la misma Biblia física.

    Algo que me animó a leer la Biblia con más entusiasmo fue leerla a través de mi celular. Podía seleccionar un plan en donde mantengo mis días, puedo marcar versículos claves y realizar notas. Además, está conmigo todo el tiempo. Me permite leer en la fila de un Banco, por ejemplo.

    Si en tu caso te gusta más el libro físico asegúrate que las letras sean adecuadas en tamaño y el libro en sí sea cómodo de agarrar.

  5. Utiliza la versión que sea más fácil para la lectura.

    Hay muchas versiones bíblicas pero es importante que cuando lees entiendas lo que estás leyendo, por eso recomiendo utilizar una versión con el lenguaje más claro.

    Cuando quieras realizar un estudio más profundo, es bueno consultar otras versiones.

    Yo te recomiendo la Nueva Versión Internacional o La Nueva Traducción Viviente.

  6. Medita en la palabra.

    Esta es la primera razón por la que leemos la Biblia en primer lugar. Leemos la Biblia para que cambie nuestra vida. Presta atención a cada versículo y extrae algo que puedas aplicar en tu vida personal. Subraya el texto que te haya impactado y toma notas si es necesario.

    «No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.» Santiago 1:22-25

Espero que estos puntos te animen y ayuden como lo han hecho conmigo. Recuerda al proponerte leer la Biblia todos los días no solo conseguirás la satisfacción que cumpliste con algo, pero además te dará ánimo, comenzarás el día preparado para la batalla y definitivamente cambiará tu vida.

Si no eres un lector regular de la Biblia, ¿Qué te impide leerla?

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